Si he estado acostumbrado a conducir un sedan por mucho tiempo y de pronto me subo a un Ferrari y lo conduzco de la manera acostumbrada, lo mas probable es uno de dos resultados: el auto no se mueve o simplemente tengo un desenlace desagradable para ver como convierto mi flamante auto en un montón de chatarra.
No podemos pensar en conducir ese auto de la misma manera; necesitamos aprender una nueva forma de conducir. Un auto deportivo NO se conduce de la misma manera que un sedan. Así pues, un equipo de alto desempeño NO puede ser lidereado de la misma manera que un grupo que no tiene esas competencias.
Los líderes en empresas de clase mundial saben esto y se invierten en conocer las nuevas formas de gestionar la empresa. La formación del líder del siglo XXI se basa en una visión poderosa y un corazón muy bien puesto, para manejar desde ahí a la gente que le sigue y que cree en en él o ella. No se trata de formar al nuevo líder con mas habilidades, sino de formar su visión a un horizonte mas amplio y mas brillante que sea capaz de compartir con su equipo. Los equipos de alto desempeño están preparados para entregarse a un objetivo con pasión y en totalidad; solo habrán de seguir a líderes que compartan una visión que implique un reto poderoso y que se atrevan a dar el salto a lo grandioso y a lo noble.
Los líderes de Alto Desempeño son capaces de convertir el plomo en oro y la confusión en realización.