El acto de trascender, entre otras tantas definiciones significa el “ir más allá” y romper los límites actuales. El acto de sobrevivir por otro lado, significa “seguir viviendo” después de algún suceso de riesgo. Finalmente, el acto de crecer significa de una manera breve el “hacerse más grande”.

Tres verbos, tres actitudes y definitivamente tres miradas diferentes que nos llevan a tres posibles decisiones y por consiguiente a uno de tres posibles futuros. ¿Qué criterio deberíamos de seguir para nuestra elección?  Me parece que podemos encontrar la respuesta en las siguientes reflexiones:

  • Un problema sin solución es un problema más planteado. Muchas veces, nuestras “estrategias” tanto a nivel personal como en la empresa, están basadas en atacar síntomas y no las reales causas que subyacen bajo las apariencias.
  • Un problema es el espacio que existe entre un estado actual y un estado deseado. Una revisión honesta de donde estamos y adónde nos queremos dirigir va a definir claramente el verdadero problema.
  • No queremos traer soluciones viejas a problemas nuevos. Este es probablemente, el error más común y es aquí donde consumimos tiempo dinero y esfuerzo, para lograr solamente frustración y cansancio.

Locura es el acto de seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes…”. – A. Einstein

Cuando el crecimiento sostenible, inclusivo y rentable se convierte en una elección consciente y resuelta, da forma a la toma de decisiones en todas las áreas del negocio. El crecimiento se convierte en el oxígeno de una organización, alimenta la cultura, eleva las ambiciones e inspira un sentido de propósito. Los líderes en crecimiento generan un 80 por ciento más de valor para los accionistas que sus pares durante un período de diez años. Más allá de crear valor para los accionistas, el crecimiento atrae talento, fomenta la innovación y crea empleos.

En la historia, reconocemos el caso de muchas empresas que en contexto de crisis, decidieron invertir para crecer y para trascender y hoy se encuentran en los primeros lugares a nivel mundial y que han logrado un crecimiento impresionante durante las recesiones.   De una manera creativa, démonos cuenta que hoy estamos en unos de los períodos más fértiles para poder crecer y trascender, si es que somos capaces de soltar la vieja estrategia de sobrevivir.

Claro, el liderazgo entonces es clave en este momento, no sólo para gestionar la empresa en aguas turbulentas, sino para aprovechar el oleaje e impulsarnos en la dirección de nuestra visión.   Es la elección para marcar la diferencia entre un crecimiento destacado sostenido y permanecer con la manada.

Los líderes que eligen crecer y superar a sus pares no solo piensan, actúan y hablan diferente; se alinean en torno a una mentalidad, estrategia y capacidades compartidas. A su vez, realizan un seguimiento activo de los indicadores de crecimiento adelantados y rezagados para vincular sus aspiraciones a indicadores clave de rendimiento (KPI) claros y medibles. Exploran e invierten en oportunidades tanto dentro como fuera de su negocio principal. Su compromiso con el crecimiento los lleva a invertir en una combinación adecuada de habilitadores en el momento y la escala adecuados, y se mantienen decididamente fieles a su visión de crecimiento frente a desafíos inesperados en su negocio y contexto operativo, incluso convirtiendo la disrupción en su beneficio (McKinsey).

Cuando un líder empresarial elige el crecimiento, esa elección comienza a moldear el comportamiento, la mentalidad, el apetito por el riesgo y las decisiones de inversión, creando una orientación de crecimiento en toda la organización. De hecho, los líderes de crecimiento en todo el C-suite tienen un 70 por ciento más de probabilidades que sus pares de tener el crecimiento como su principal prioridad.

Los líderes orientados al crecimiento también dan forma a su pensamiento y acciones hacia el crecimiento en horizontes de corto y largo plazo. Reaccionan de manera decisiva a las interrupciones a más corto plazo que pueden convertirse en oportunidades, lo que llamamos “sacudidas oportunas”, y crean resiliencia y agilidad organizacional para responder al cambio y aprovechar la interrupción. Estos líderes siguen un modelo atemporal para el crecimiento que fluye desde la mentalidad hacia las vías de crecimiento y la ejecución.